Las abandonadas - J. D Barker
Las abandonadas
| J.D Baker
Sinopsis
Cuando Thad McAlister, un joven y exitoso autor de bestsellers de terror, empieza a escribir su nueva novela, siente que las palabras fluyen sin esfuerzo. La historia, arraigada en los juicios de brujas de siglos pasados, parece avanzar sola y Thad llena una página tras otra de aterradores personajes, probablemente los más terroríficos que haya escrito jamás. Está exultante y convencido de que su nuevo libro es su gran obra maestra. Pero poco a poco también crece un miedo en su interior, pues siente que su alrededor ocurre algo extraño.
¿Es realmente ficción lo que escribe?
Lo que Thad todavía no sabe es que, involuntariamente, ha abierto una puerta al pasado de pronto pondrá en peligro su vida y la de su familia. Mientras tanto, en su casa, su mujer se pregunta en secreto si, quizá, ella es la culpable de todo lo que está ocurriendo por un oscuro trato que hizo mucho tiempo atrás.
Crítica
Leímos Las abandonadas de J. D. Barker gracias a uno de los concursos de Instagram que organizó la editorial Planeta. En un primer momento nos sedujo la portada, muy bella y sugerente, y el título, que prometía oscuridad y misterio. Teníamos ciertas reservas con el autor, a quien habíamos encasillado más dentro del thriller; sin embargo, esta novela parecía marcar un acercamiento más claro al suspenso y al terror, géneros mucho más afines a nosotras. Además, tras buscar información, descubrimos que la historia dialogaba con los juicios de brujería de Salem y que algunas críticas la señalaban como un guiño al “rey del terror”, Stephen King. Con esas expectativas, empezamos la lectura con bastante ilusión.
El inicio, sin embargo, fue irregular. Nos encontramos con personajes que no lograban despertar demasiado interés y con una estructura algo caótica: la narración salta del presente al pasado casi a trompicones. Además, durante los primeros capítulos nos costó diferenciar con claridad las voces de ambas líneas temporales. Aunque el personaje del pasado es Clayton Stone y el del presente es Thad , quien escribe sobre la bruja, ambos comparten un perfil muy similar: hombres de letras, vinculados a la escritura y a la documentación de los hechos. Esa cercanía en función narrativa y tono hizo que, en el arranque, se nos confundieran un poco. No sabemos si fue cuestión de adaptación al estilo o simplemente nuestra tendencia a buscar contrastes más marcados entre tiempos narrativos, pero esa sensación de espejo entre ambos personajes dificultó la entrada a la historia.
Si no hubiese sido por las fechas claramente indicadas y por los capítulos breves, acierto total en ese sentido, el ritmo habría resultado aún más difícil de sostener. Aun así, conforme avanzamos, la lectura empezó a asentarse y poco a poco le fuimos cogiendo el pulso a la historia.
Donde realmente conectamos fue en los capítulos que funcionan como “libro dentro del libro”: los fragmentos ambientados en el pasado, situados en Shadow Cove. Allí se construye la figura de la bruja como un personaje con arco propio. En un primer momento se nos presenta como una joven aparentemente juzgada de manera injusta, lo que genera ambigüedad moral. Pero a medida que comienzan a narrarse las muertes en el pueblo y se revelan sus poderes, esa percepción cambia: no es tan inocente como parecía. La ambivalencia se resuelve en amenaza.
En el presente, esa amenaza se consolida. La bruja se manifiesta como una fuerza malvada que opera desde las sombras. Sus esbirros, los Draper, encarnan la plaga misma: secuestran a la familia de Thad, arrasan su jardín y siembran el terror en su entorno más íntimo.
Y aquí viene algo importante: no logramos conectar emocionalmente con la familia. Rachel, Ashley e incluso el propio Thad atraviesan situaciones de peligro constante, pero nunca sentimos esa afinidad que hace que una sufra con los personajes o espere desesperadamente que todo les salga bien. No había angustia real si se lastimaban o si algo terrible les ocurría. Esa falta de empatía hizo que, en lugar de preocuparnos por el destino de la familia, nos interesara mucho más lo que sucedía en el diario y en la línea del pasado. Paradójicamente, la historia que debería funcionar como detonante del horror contemporáneo terminó siendo, para nosotras, el verdadero núcleo de interés.
También disfrutamos el recurso del diario como puente temporal, mecanismo mediante el cual la bruja pretende irrumpir en el presente. Nos recordó inevitablemente al diario de Tom Riddle en Harry Potter y la Cámara de los Secretos: un objeto que funciona como memoria viva y como portal.
Uno de los puntos más débiles es la construcción de los personajes secundarios. Hay una miríada de figuras que, si bien ayudan a que la trama avance, resultan tan poco memorables que cuesta retenerlas. Tampoco llegamos a sentir un suspense verdaderamente sostenido: en muchos momentos era posible intuir hacia dónde se dirigía la historia. Aun así, algunos giros finales sí lograron sorprendernos; aunque anticipábamos que ocurriría algo importante, no acertamos del todo con quién cargaría finalmente con las consecuencias.
Es solo hacia el final cuando aparece Gaunt, personaje que muchos lectores identifican como el gran guiño al universo de Stephen King. No lo captamos a la primera, quizá porque nuestra experiencia con King se limita Cuento de Hadas, así que es posible que otras referencias se nos hayan escapado.
La novela concluye con un final abierto que deja entrever claramente la intención de continuar la historia, como si se estuviera gestando una saga en torno a los habitantes de Shadow Cove. Sin embargo, esa misma falta de conexión emocional con los personajes hace que no tengamos claro si queremos seguir invirtiendo tiempo en una posible continuación.
En conjunto, Las abandonadas nos dejó sensaciones encontradas: una figura central potente, un pasado narrativamente atractivo y buenas ideas; pero también un arranque irregular, personajes poco memorables y un suspense que no llegó a instalarnos del todo la inquietud que esperábamos.
Frases
- [90] Otro rugido inundó la noche, y Ashley contuvo la respiración antes de que al aire le diese tiempo a escaparse y revelar su escondite, porque así era como te encontraban los monstruos, como toda niña sabe: siempre te delataba la respiración cuando se te escapaba el aire.
- [127] - El suyo es un mundo de magia, lo inexplicado. Ella sabía que algún día el diario contaría su historia, y tenía entendido que esa historia conduciría al mundo de nuevo hacia ella... que la conduciría a ella de nuevo hacia el mundo. Tiene muchos seguidores, Thad. Hemos estado esperándola, llevamos mucho tiempo esperando. Ahora te corresponde a ti traérnosla de vuelta.
Thad bajó la cabeza y se pasó la mano por el pelo.
- Ella es el mal- declaró por fin.
- [90] Otro rugido inundó la noche, y Ashley contuvo la respiración antes de que al aire le diese tiempo a escaparse y revelar su escondite, porque así era como te encontraban los monstruos, como toda niña sabe: siempre te delataba la respiración cuando se te escapaba el aire.
- [171] Hasta ese día jamás se había tenido por un amante de las flores. Es más, en su mayor parte, las despreciaba. No estaba en casa lo suficiente como para cuidar de una planta, y no le veía el sentido a estar cuidando de algo solo para ver cómo le llegaba una muerte prematura, en especial por su propia mano.
- [212] Aquellas espinas largas y afiladas habrían asustado a la mayoría, pero no a Del, que se sentía atraído hacia ellas. Como los colmillos de un vampiro, extraían la sangre del desprevenido y proporcionaban a la bella flor el alimento que necesitaba para sobrevivir. También protegían las ramas de quien pretendiese dañarlas.
La planta perfecta. Espléndida.
Extendió las manos temblorosas hacia la buganvilla. Solo necesitaba una rama, dos a lo sumo.
Las tijeras hicieron crujir la primera de las ramas con una mordida voraz, la separaron del resto y la dejaron caer al suelo. Del agarró el esqueje en el aire e hizo una mueca de dolor cuando las púas se le clavaron en la palma de la mano y la planta se alimentó de la sangre que manaba.
- [240] Ya sabías que tenías a alguien metido en la cabeza, Thad. Ahora bien, lo de reconocerlo..., eso es otra historia. Qué coño, tú no has sido nunca un escritor tan bueno, ¿verdad?
- [245] ¿Qué derecho tenía yo para ponerme a perseguirla?¿Qué derecho teníamos ninguno de nosotros? Podían ejecutarla sobre la única base del testimonio de unos borrachos y unas amas de casa solitarias, sin nadie dispuesto a ponerse de su lado. No soy mejor que ellos, aquí sentado escribiendo estos pensamientos, pero sin el coraje necesario para llevarlos a la práctica. ¿En qué tipo de hombre me convierte eso?
Si muere, tendré las manos manchadas de su sangre tanto como los demás.
Llegó unos instantes después, engrilletada de pies y manos con unas gruesas cadenas, y la condujeron hasta el púlpito dos miembros de la congregación, cada uno de ellos con una cruz gruesa ungida con agua bendita. Estaba delgada y frágil, con el vestido suelto y hecho jirones, y mantenía las manos cerca del pecho en un intento pudoroso por cubrirse. El cabello oscuro le caía por los hombros y la espalda y le ocultaba el rostro. Vi fugazmente sus ojos llenos de lágrimas y el corazón se me encogió en el pecho. Cuando ella me miró a mí, no pude evitar desviar la mirada.
¿Quién era yo para ella?
¿Quién era ella para mí?
¿Había algo ahí, siquiera?
¿Cómo podía yo permitirlo?
- [256] - No toda la brujería es maligna, ni tampoco, ciertamente, todas las brujas tienen afinidad con el diablo - empezó diciendo. La mayoría son sanadoras que emplean métodos curativos que han ido pasando de generación en generación. Hierbas y hechizos, remedios conocidos tan solo por unas pocas, pero con el fin de ayudar a muchos...Este es el germen del que nace la verdadera brujería.
- [281] Hace ya mucho que la magia ha caído en el olvido. Ahora es poco más que pasto para el cine y la literatura. La gente piensa en la brujería como una religión menor. Los hechizos se perdieron hace siglos. Su regreso traería una nueva época, la era de su dominio. Y como su descendiente directa, Christina estaría a su lado.
- [339] Por las hojas desperdigadas,
por la sangre de los santos,
mancilla este suelo,
la tierra, el aire y este lugar.
A la vida no pertenece,
y no habrá vida que deje,
atrapada por todos los tiempos,
en las entrañas de este árbol.
- [356] (...)Me explicó que muy poco de lo que uno veía era cierto en lo referente a ella. Muy por el estilo del modo en que había escapado de la iglesia y de las ataduras que la retenían, podía ir y venir de la aldea con la misma facilidad. La distancia importaba poco. Podía cruzar los mares en un instante, aparecer en muchos lugares a un tiempo. No estaba limitada a esta tierra como sí lo estamos nosotros. Ella era del viento y del mar, un parpadeo en la imaginación más que un ser humano: una pesadilla surgida para los vivos.
- [439] Señorita Adams, todos necesitamos alguna cosilla. He descubierto que da igual lo que tenga ya uno o cuánto tiene ya uno. Siempre hay por ahí una pequeña cosa que queremos y nos es esquiva. A veces no sabemos que la queremos hasta que la vemos, y aun así ahí está, esperando a que demos con ella.
- [440] Había cogido el de Sherlock Holmes y lo había abierto por la primera página: Para mi buena amiga Rachel. Ojalá encuentres las pistas necesarias para descubrir las respuestas de hay debajo. Firmado, Sir Arthur Conan Doyle.
- Está dedicado a Rachel —leyó ella con una sonrisa de diversión.
Gaunt le sonrió.
- Una coincidencia, estoy seguro, pero el destino asoma su rostro por las esquinas con una sonrisa traviesa. Quizá ese libro sea justo lo que necesita para que le levante el ánimo. El propio autor pasaba sus buenos apuros cuando escribió ese, muy al estilo de su marido y de los demás de ese estante. Todos los autores son desconocidos hasta que llega el día en que dejan de serlo.
- [444] - Oh, ya lo creo que sí- dijo Gaunt - Jamás bromeo sobre este tipo de cosas. Los objetos tienen un poder, su propia vida. Hay que respetarlos, cuidarlos. No permitiré que nada de lo que hay en mi tienda caiga en manos de alguien que no sería capaz de valorarlo, y por ese motivo guardo este tipo de objetos en una caja: están esperando a la persona adecuada, el hogar adecuado.
- [451] Escribir un libro es como un viaje. En ocasiones, ese viaje termina en un destino: uno deshace las maletas y retoma su vida. En otras ocasiones, hace una pausa y te detienes a descansar en el camino. Te quedas allí el tiempo justo para comer algo y hacer un alto antes de retomar tu recorrido.


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